Recuerdo que desde muy pequeña tenía un sueño que se anteponía a cualquier otro: un lugar secreto, solamente yo podría saber de su existencia. Allí podría correr, gritar, llorar; desahogarme. Era algo que necesitaba, estar sola, sin nadie que me preguntase por qué hacía lo que hacía. En verdad era un sueño maravilloso. Pero sigue siendo sólo eso, un sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario