sábado, 25 de febrero de 2012

Recuerdos.

Distorsionamos los recuerdos de tal forma que acaban siendo lo que tú quieres que sean, no lo que realmente fueron. Por eso vivimos aferrados al pasado. Era todo perfecto, magnífico, pero si llegamos a estar de nuevo en el lugar añorado sabremos que no era tan maravilloso.
Debemos, pues, darnos cuenta que lo verdaderamente extraordinario en la vida de una persona no son los recuerdos ni tiempos pasados, sino la imaginación. Sí, es ella quien nos mantiene vivos, quien nos brinda la posibilidad de escapar de la realidad siempre que queramos y lo necesitemos.
A.R.B.
Foto de San Cibrao (Galicia-España), A.R.B.

sábado, 18 de febrero de 2012

Soledad.

Soledad. Qué sentimiento tan extraño y espeluznante. Ni la persona más alegre y sociable puede escapar de él; en algún momento todos nos sentimos solos.
Es triste que hasta con la compañía de las personas que más quieres, tus padres, te sientas apartada. No son capaces de comprender qué necesitas, aunque solo sea un abrazo, un "puedes hacerlo", "siempre estaremos ahí, pase lo que pase", "no importa tu forma de pensar, te queremos igual", "no dejes que nadie te diga que tienes que hacer"; o quizá ni intentan descubrirlo. En ese momento, en ese mismo instante en el que te das cuenta que no quiren saber lo que realmente quieres y solo se preocupan de que sigas los "pasos de la familia"; sí, ahí es donde te das cuenta de lo sola que estás en este mundo.
A.R.B.


domingo, 5 de febrero de 2012

¿Por qué escribo?

¿Por qué escribo? La respuesta es simple, porque lo necesito. Necesito plasmar en alguna parte todas las ideas que están en mi cabeza; necesito desahogarme; necesito decirle al mundo lo que pienso, aunque él no me preste atención. Y ya sé que no redacto bien, ni argumento adecuadamente, ni nunca llegaré a hacerlo; pero, como ya he dicho, es como el oxígeno, me mantiene viva; pues, expresando minimante mis sentimientos y opiniones constato que "pienso, luego existo" (Descartes).
A.R.B.
Muchacha en la ventana, Salvador Dalí.

jueves, 2 de febrero de 2012

Funeral.

No, no quiero que mi familia y amigos tengan que pasar por el mismo sufrimiento que yo cuando un ser querido muere. Miradas desconocidas de compasión, sin cariño; que tan solo buscan satisfacer a "Dios" además de informarse de todo lo que ocurre en esa "maravillosa fiesta".
Aquí quiero manifestar por escrito como me gustaría que fuera mi funeral:
Primero que me extraigan todos mis órganos, puede que otras personas tengan más suerte que yo y puedan sobrevivir. En segundo lugar que me incineren. Y mi último deseo, que mis restos descansen en la Isla de Sarón.
No quiero que se despidan de mi en un tanatorio, ni quiero un entierro, ni flores, ni ataúdes, ni llantos de desconocidos. Pero sí que mientras el viento conduzca mi cuerpo hacia un lugar desconocido suene esta canción:
A.R.B.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Winter sonata.

Simplemente, extraordinario...

Espejismos.

Es triste no ver el maravilloso paisaje que tienes ante ti hasta que se desvanece lentamente y ya es sólo un recuerdo, un espejismo; algo que parece irreal e inalcanzable. Lo tuvimos a nuestro alcance, somos conscientes de ello; mas ahora ya es tarde, demasiado tarde para deleitarnos con su belleza.
A.R.B.