sábado, 18 de febrero de 2012

Soledad.

Soledad. Qué sentimiento tan extraño y espeluznante. Ni la persona más alegre y sociable puede escapar de él; en algún momento todos nos sentimos solos.
Es triste que hasta con la compañía de las personas que más quieres, tus padres, te sientas apartada. No son capaces de comprender qué necesitas, aunque solo sea un abrazo, un "puedes hacerlo", "siempre estaremos ahí, pase lo que pase", "no importa tu forma de pensar, te queremos igual", "no dejes que nadie te diga que tienes que hacer"; o quizá ni intentan descubrirlo. En ese momento, en ese mismo instante en el que te das cuenta que no quiren saber lo que realmente quieres y solo se preocupan de que sigas los "pasos de la familia"; sí, ahí es donde te das cuenta de lo sola que estás en este mundo.
A.R.B.


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