A.R.B.
viernes, 30 de marzo de 2012
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Todos mis problemas se pueden resumir con una sola palabra: él. Egocéntrico, ignorante, narcisista, inmaduro, hipócrita. Cuantas veces he deseado que desapareciera, pero al mismo tiempo le quería. Cuantas veces he deseado que nos dejara, pero que aún siguiera ahí. Cuantas veces he deseado que cambiara, pero que siguiera siendo él. Enemigo engatusador, pero enemigo al fin y al cabo. Veneno mortífero, que acaba conmigo poco a poco, dolorosamente. Droga en forma de sonrisas que me atonta y me impide ver la realidad con total nitidez; haciéndome pensar, ingenuamente, que todo va bien, que la vida es perfecta, que no hay de qué preocuparse. Pero, ¿hasta cuando esta droga me hará efecto?
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