¿Tímida? ¿Extrovertida? ¿Cariñosa? ¿Arisca? ¿Responsable? ¿Insensata? ¿Atractiva? ¿Fea? ¿Por qué siempre queremos etiquetarnos con adjetivos que simplemente hablan de una parte ínfima de nuestro ser? Yo soy yo, sin más, puedo ser tímida, extrovertida, cariñosa, arisca, responsable, insensata, atractiva y fea; y todo ello en mi persona únicamente. No dejemos que la sociedad nos engatuse, conformándonos con descripciones de meros adjetivos que para nada dicen como somos en realidad. Porque la persona más tímida del mundo puede ir al fin del mundo sola si se lo propone, porque la persona más cariñosa puede tener un mal día y no querer mostrar aprecio hacia los demás, porque la persona más responsable comete errores y porque la persona más atractiva para mí puede ser la más horripilante para los demás. Somos humanos y una de las pocas cualidades buenas que tenemos es poder ser mil cosas al mismo tiempo, no lo desperdiciemos y juzguemos a los demás por su aspecto o por su forma de ser en ciertos momentos, miremos más allá, adentrémonos donde se encuentra su verdadero yo, mucho más complejo de lo que podemos observar en la superficie.
A.R.B.
La Joconde, Leonardo da Vinci.
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